Al salir de clase mis amigas me acompañaron a casa, pues no pararon de insistir en que les contara mi último día con Dani, a pesar de que yo no quería porque lo hecharía de menos mientras lo contaba, pero Alicia siempre saber sonsacarme las cosas, y me rendí.
- Quedamos temprano por la mañana y fuimos a desayunar cgurros, al bar de al lado del centro comercial, pero estaba a tope, así que decidimos pedir unos churros y dos chocolates caliente para llevar y nos fuimos a un parque que encontramos por allí cerca. Después de desayunar juntos, dimos una vuelta por la avenida y a eso de las 12 su apdre fue a por nosotros para llevarnos al aeropuerto. Una vez allí, nos quedamos en la puerta despidiendonos...- dije con alguna lágrima en los ojos.
- Oh, Paula... No te pongas así, porfavor...- dijo Alicia.
- Te dije que la dejaras en paz, que no le hicieras recordar eso- dijo Celia dandole una colleja a Alicia.
- No os preocupeis, sois mis amigas y tarde o temprano iba a contaroslo.
Con tanto hablar llegamos en nada a mi casa y me despedí de ellas. Cuando entré, Stefano fue el primero en recibirme, restregándose por mis vaqueros en busca de alguna caricia, y eso hice.
- Lávate las manos Paula, que vamos a comer ya.- dijo mi padre mientras ponía la mesa.
- ¿Mamá no viene a comer hoy?- dije subiendo las escaleras hacia mi habitación.
- No- escuché decir a mi padre desde el salón.
Cogí mi móvil y lo encendí. No sabía cuándo me llamaría Dani para hablar un poco, pero estaba deseando que lo hiciera, por eso pensé en llamarlo yo después de comer.
Bajé al baño y me lavé las manos, después me senté a la mesa y mi padre me trajo un trozo de lasaña
- ¿Otra vez?- dije fastidiada.
- Sí, ya sabes que no sé cocinar mucho más que una tortilla, y eso estaba en la nevera. Además, a tí siempre te ha gustado la lasaña.
- Sí, pero aunque sea una de mis comidas favoritas, si llevas comiéndola más de dos días seguidos te cansas aunque no quieras.
Cuando acabé de comer, fui a dejar el plato en la cocina y escuché la música de mi móvil, señal de que me estaban llamando y un pensamiento atravesó mi mente en pocos segundos, y fui a cogerlo corriendo, pero para mi sorpresa, no era quien yo me esperaba.
-¿Qué quieres, Celia?
- La decepción se nota en tu voz, lo siento.
- Pensé que serías Dani- dije tumbándome en el sofá.
- Perdóname... Oye, te llamaba para recordarte que esta tarde tienes que venir a mi casa a acabar el trabajo de CMC.
- Pff... Es verdad, ya no me acordaba.
- Me parece lógico.
- A las siete estoy en tu casa, ¿vale?
- Vale, no te retrases, que te conozco.
- Tranquila... Adiós.
- Adiós.
- ¿Era Dani?- me preguntó mi padre.
- No, no era él. Era Celia, para una cosa del instituto.
- Ah. Puedes llamarlo tú ahora, no esperes a que te llame.
- Ya, pero no sé si estará ayudando a su padre a llevar los cuadros a la galería.
- Pues espera un rato más.
Subí a mi habitación con Stefano, pero no sabía qué hacer para matar el tiempo, así que cogí el primer libro que ví: Romeo y Julieta. Me encantaba esa obra, de uno de mis autores favoritos: Shakespeare. Desde que lo estudié en el instituto y la profesora nos hizo leer un trozo d ela obra para saber más, me enamoré de cómo escribía y de las dotes como dramaturgo que tenía. Una de sus obras más famosas fue la que me robó el corazón, y llevo leyéndomela una y otra vez desde 1º de la ESO. Dos personas que se aman y no pueden estar juntos, eso me sonaba, aunque gracias a Dios, no era la misma situación. ''Loco, pasión, amante mi Daniel. ¿Por qué no te me apareces en forma de poema o en forma de suspiro?'' Y una vez pensado esto, mi móvil comenzó a sonar. Y esta vez, sí que sí.
- ¡Dani!
- ¡Paula! ¿Cómo estás?
- Hechándote de menos, mi vida. ¿Y tú?
- Pues cansado, llevo toda la mañana cargando cuadros a la galería. No sabía que mi padre hubiese pintado tantos- soltó una carcajada.- ¿Que tal la mañana?
- Pues bien, bueno, ha sido todo muy distinto... Pero lo he superado, celia y Alicia me han hecho reír mucho... Y menos mal.
- Me alegro de que al menos te hayas reido con ellas. Yo empezaré mañana las clases, ¿sabes?
- Ah, pue sya sabes. Hoy te estudias un poco el inglés para poder entender mañana a tu profe.
- Tranquila, llevo toda la mañana escuchando a mi padre hablar con el director de allí en inglés.
- Menos mal que tu padre era profesor de inglés, y tú deberías de saber un poco más por ello.
- Oye, no es a mí a quien se le da mal el inglés- se hechó a reír.
- Muy gracioso... ¡Voy mejorando!
- A ver si es verdad... Oye Paula, tengo que colgar... Ya sabes que la llamada va a costar muy cara... Mñana te llamo a la misma hora, ¿vale?
- Vale... Te quiero.
- Y yo a ti.
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